Eran muchos años de vivir en el filo de la navaja, en el funambulismo de la política. La suerte nos nos iba a durar para siempre.
El Perú tendrá que elegir, en sus próximas elecciones presidenciales, entre las dos peores opciones posibles. Keiko Fujimori (la hija del dictador) y Ollanta Humala (el hijo del ejército).
¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Es muy complejo explicarlo.
El Perú, salvo el Apra, no tiene partidos políticos. Tiene candidatos solamente. La gente vota por infinitos motivos, pero no precisamente por ideología. Quien hoy vota por la derecha, mañana puede votar por la izquierda. Depende del candidato. Pero, ¿Porqué nos fijamos siempre en el candidato y no en su partido?
Hay algo que existe en el Perú desde siempre, desde hace siglos atrás. Es el gusto y la devoción por el autoritarismo. Nos encanta. Lo llevamos en los genes. Basta revisar la historia republicana en el Perú para darnos cuenta de ello. Siempre hay caudillos, "mano dura", grandes decisiones tomadas por un único personaje, etc. Nos lo enseñan desde el colegio: Pachacútec, Pizarro, Bolívar, Orbegozo, Castilla, Piérola, Sanchez Cerro, Odría, Velazco...Fujimori.
Todos estos personajes nos alegran el curso de Historia del Perú. Sin ellos, sería muy aburrido., monótono. Dos páginas para el gobierno del General Odría, media página para el Arquitecto Belaúnde. La democracia aburre, el caudillismo entretiene, motiva. Es lo que le gusta a la gente, como diría un fenecido periodista deportivo.
Recuerdo cuando en 1980 volvió la democracia. La política bullía después de muchos años. Habían partidos, habían políticos, había mucho que hablar y discutir. La gente confió en los políticos como nunca lo habían hecho antes. Pero poco a poco, empezó a aburrirse. Belaúnde no era lo que esperaban, apareció un fenómeno nuevo llamado Sendero Luminoso, la economía no despegaba..pero bueno, quizás nos equivocamos de persona. Para 1985 teníamos a un joven prodigio de la política llamado Alan García y quizás éste sea el caudillo que necesitábamos. Votación récord para el muchachón en 1985, mucha esperanza depositada en él y entonces..
Alan García hizo de la palabra desastre, sinónimo de su gobierno. Fue un gobierno apocalíptico, con una hiperinflación que ni hubiéramos estado en guerra. Todo el estado peruano en quiebra, las empresas cerrando, el terrorismo a punto de ganar y la gente emigrando a donde se pueda, que el barco se hundía. Y sobre todas estas desgracias, Alan haciendo un flaco favor a todos la clase política peruana: comportándose como un inepto arrogante y manipulador. La gente entendió que todos debían ser metidos en el mismo saco.
A partir de ahí, los peruanos, por naturaleza desconfiados, nos volvimos casi paranoicos. En 1990 preferimos a un aparentemente apolítico como Fujimori antes que los partidos políticos que representaba Mario Vargas Llosa (si él se hubiese presentado solo, ganaba de calle) al cual sólo sacamos porque podemos perdonar el pecado (corrupción) pero no el escándalo (videos de flagrante corrupción). Pero siempre, cada posterior elección, fue como elegir a cara o cruz. Siempre ha sido, elegir el mal menor. Hace 10 años fue elegir a Toledo en vez de García, luego fue elegir a García en vez de Ollanta..pero como digo, alguna vez nos iba tocar perder. Ahora todo está muy difuminado, muy negativamente subjetivo. Este año tenemos que elegir entre dos grandes males.
Sinceramente, he estado mucho tiempo pensando y rumiando esta terrible elección. El voto blanco o nulo, no sirve. Sólo después de mucho meditar, pienso que habría que votar por Ollanta Humala (con lo que me gustan los militares). Porque votar por la hija de Fujimori, es votar por el más nefasto dictador que he conocido personalmente. Sé que ella es sólo la fachada de algo peor, de algo realmente siniestro. Fujimori gobernó el Perú como le dió la real gana y encima se creía que nos hacía un favor. Sabe que a muchos peruanos les gusta la "mano dura" y él no duda en usarla a su conveniencia. Sabe que para muchos, es el caudillo soñado. Y mucha gente votará por su hija porque sabe que luego, él saldrá libre, para postular nuevamente. Así de cruda es la realidad política en el Perú.
Las encuestas parecen indicar que ganará Fujimori. Se viene un tsunami devastador para el Perú. Otra vez, joder. Otra vez.

Imagen: Brillantísimo análisis humorístico de Heduardo

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