La noticia del año. Quizás de muchos más. Mario Vargas Llosa es el Nobel de Literatura 2010. Es quizás, el Nobel más justo de los últimos años. Nadie duda de su merecimiento; es más, pensamos muchos que llega muy tarde. Pero da igual ahora.Pocas veces he visto a MVLL con tanta felicidad en el rostro como ayer. Daba gusto verlo. Siempre me ha parecido que tiene una mirada con un fondo de tristeza. Pero ayer no. Porque tanto él como mucha gente en el mundo, estaban eufóricos.
Particularmente, creo que he leído a Mario a lo largo de toda mi vida. Tenía varios libros en la biblioteca de mi casa. Lo primero que leí de niño creo que fueron sus cuentos: "Los Jefes", "Los cachorros", "Día Domingo" (este último es el que más recuerdo, por que fué el que más me gustó). Luego me lancé con "La ciudad y los perros" y de ahí no paré de buscar más libros suyos.
"Conversación en la Catedral" me dejó lelo. Es la novela que más me ha gustado de él. Creo que es casi como un libro de psicoanálisis de la realidad política peruana de mediados del siglo XX. Una novela que te golpea directo en el estómago, de forma más profunda si eres peruano y te has hecho las mismas preguntas que Zavalita, el personaje: ¿En qué momento se jodió el Perú?. Una frase certera, durísima y que los peruanos nos hemos hecho alguna vez en la vida (lo paradójico, es que esta novela, escrita hace tantos años atrás, cobró una increíble actualidad a lo largo del gobierno de Fujimori. Otra vez un dictador, otra vez un siniestro asesor encargado del trabajo sucio.Para no creerlo. Como si el Perú se hubiera detenido en el tiempo).
Porque MVLL, si algo tiene, es un amor inmenso por su país. Se rebela, se enfada con todo lo malo que tiene el Perú, y con todo lo malo que lo rodea. Pero no deja de quererlo, de analizarlo, de alzar la voz para decir la cruda verdad. Cosa que aún desagrada mucho en un país que tiene miedo de mirarse al espejo de la historia porque posiblemente no le guste lo que vea. Mario siempre ha sido así. Y hay que saber agradecérselo.
Hace unos meses, sólo por mencionar un ejemplo de este cariño, hizo un gran regalo al país: consiguió derogar el D.L 1097. Un invento nefasto y rebuscado de la derecha peruana para poder sacar libres a los militares condenados por atentar contra los derechos humanos. Renunció irrevocablemente a la presidencia de la comisión del Lugar de la Memoria, para protestar por la aprobación de este decreto infame. Alan García acusó el golpe y ordenó su derogación inmediata. Si no es por MVLL, probablemente hubiéramos visto libres a muchos integrantes de la camarilla de la muerte de Fujimori y Montesinos.
Desde esta humildísima tribuna, enhorabuena Marito (así le llamaba la gente en su fallida campaña presidencial). Eres grande y realmente te lo mereces.

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